Category Archives: Uncategorized

Algo que escribí hace algunos años, rescatado de un blog antiquísimo.
***
De repente te das cuenta del significado del momento. Estás allí con ella, por primera vez estás haciendo el amor sin que sea por ti. Querés fijar el instante en una eternidad y nunca dejar de estar en ella. Querés ser en ella. Hay un momento de esperanza. Recordás tus días ingenuos, cuando el amor no era más que una idea. Una IDEA. Por un momento el mundo entero está quieto y en silencio.
Silencio.
Entonces, desde el fondo del mar de sábanas escuchás un eco de su voz: “Esto está mal, yo no te quiero”. (Si tan solo dijera “Yo no te amo” porque al fin amar es dificil, pero “yo no te quiero” es lo que dice)
El mundo arranca de nuevo, pesadilla cinética y sonora, todo duele y dolés en todo. El amor, el desamor y toda la basura de por medio. Te das cuenta que todo en todo el asunto tiene efluvios de tabaco y alcohol.
Dejas de estar allí.
No sos más que una idea.
Una IDEA.
Nada más.
Rodás hacia tu lado de la cama. Desde el otro cuarto escuchás a Janis, porque siempre se te olvida apagar la música, Don´t you know that you´re nothing more than a one night stand… Comprendés a Janis, y sabés que tiene razón, y te canta a ti.
Das la sesión por terminada con un chiste idiota. Ofreces hacer café y te ponés a fumar (porque te gusta pretender que eso te hace sentir mejor).
Cambias el disco.
Hacés café.
Y el espejo del pasillo
te tira la imagen
de un animal cardiorroto.

Tal vez porque pasé la mayor parte de mi adolescencia escuchando rock and roll. Tal vez porque me gustaba la literatura disidente y alternativa. Tal vez porque Cortázar criticaba a quienes escribían en papel rayado. Tal vez porque llegó a molestarme escribir en papel rayado porque “Cortázar dijo”. Las razones no importan, lo cierto es que con frecuecia me veo obligado a describirme por negativas, a dar explicaciones de por qué nunca he escuchado la música de alguna banda popular, por qué nunca me interesó ver Friends o Titanic. No ha faltado quien me diga que por no adscribirme a nada terminaré por morir solo, pero lo dudo. En realidad tengo buenos amigos y he encontrado formas de vivir perpetuamente enamorado (ocasionalmente con reciprocidad). Voy por la vida acompañado de la masa que se siente parte de nada. Vamos por la vida cantando canciones de Fito Páez y Joaquín Sabina, nos apagamos la soledad imaginada con Piazzolla y Arvo Pärt.

Cuando era niño no me molestaba ser el andasolo. Trepaba árboles, miraba hormigas, dibujaba en la arena y platicaba conmigo. En mi adolescencia me molestó por un tiempo. Quería ser aceptado, como todos, supongo. Por fortuna, mis compañeros no compartían el deseo de aceptarme, así que leía. Mucho. Para los 16 ya había dejado de buscar amor y relojeros inexistentes. Era yo frente al mundo sin más abrigo que unos poemas de Poe y unas películas de Kurosawa.

La universidad es otra historia: Reencuentros con el amor, mucha poesía, los amigos más interesantes del mundo. Muchísimo alcohol. Del barroco al jazz pasando por los tormentos del rock supuestamente “underground” (cosas que ahora me dan risa). Todo bien. Demasiadas historias de las que te forjan la vida pero nunca son buenas para las terceras personas.Y, he allí la maravilla de la vida. Toda esta vida fenomenal que he vivido desde los 18 años va en función de la gente que se define por las negativas.

Me divierto mucho. Juego porque no soy un adulto. Soy más libre y más feliz porque no tengo fe. Es fácil andar por la vida porque no soy más ni menos de lo que aparento. La tranquilidad de no estar a la moda, de no sentirme comprometido con nada. No aspiro a la riqueza y no puedo conformarme con una vida normal. No sé si soy un tonto o un payaso, pero me gusta sentir que estoy del otro lado del espejo. Tal vez aspiro a una exclusividad que, según Juarroz, no existe. Me forjé este ideal dónde ser igual era valer menos, lo sigo creyendo. Como quisiera tener lectores para saber qué piensa otra gente…

El futuro ya no es como solía ser.

De repente, estás en todo. Te volvés parte de mi cuarto y de mi cama. Me asombro cuando no te encuentro en  los espejos. La contradicción de tus palabras y miradas. Sé que estás aqui, sé que no estás aqui. No sé si sos mía. ¿Te marcharás si más? El eterno retorno, me besas, me hablás de otros hombres. Tal vez soy yo, tal vez vos. Deambulo por tu vida como un espectro en busca de redención. No entiendo la felicidad de tenerte a medias.

Otra vuelta por mi imaginación. Pretendo ser yo mismo un rato. Resulta dificil reconocer ese animal en el espejo. Cubierto de ollín y cardiorroto. El animal invisible ha invadido todos los rincones de mi casa.

Se que se enamorará algún día pronto. Sé que jamás hallará motivos para volver. No pasa nada, así es la vida. Quizás yo pueda amar de nuevo en el futuro. No lo sé. Por ahora todo fluye igual, incluso mejor. La mayor parte de mis problemas han sido resueltos. Bailo bajo la lluvia y tengo más música que nunca. Paso mucho tiempo solo, trato de recordar quién soy.

Todo lo demás es nada. Ordeno mi casa, ordeno mi vida, trato en vano de ordenar mi cabeza. Al final todo se acaba. El tiempo lo arruina todo. Leo mucho libros, otros se me olvidan. A lo lejos recuerdo los días en que fui libre y feliz. No siento que quede nada hermoso en mí.

Allá voy… al océano de T.S. Eliot y Ezra Pound. Me divierto con juegos fantasía y literatura de Tolkien. Hago un poco de ejercicio, Juego con un cronopio, platico con los insectos. Recorro cuatro o cinco veces la historia de la vida en el planeta. Trato de entender por qué la gente se comporta y piensa como lo hacen. Otro día de libros e insectos (y quizás la entomología aún me pueda hacer feliz).

Aún viene a verme. Cuándo está conmigo me gusta pretender que ella no quisiera estar en otra parte. Me porto optimista, trato de ser amable, comprensivo. Fracaso en todo. Se aleja y es inexorable. Ni siquiera tendré la fuerza para despedirme con dignidad.

Otra vuelta por mi vida. Quisiera dormir para soñar.

Podría pasar horas escribiendo… Dar cada minucioso detalle sobre la belleza de esta tarde. Me temo que no podría evitar caer en frases trilladas y un tanto melosas. Creo alguna vez haber discutido la idea contemplando una estatua griega que muestra dos amantes entrelazados en un beso. ¿Cuántas veces a lo largo de la historia? ¿Cuántas parejas han repetido los mismos gestos y sentimientos? Es imposible hablar de ello y hacerle honor. Todo cuánto intente decir será muy poco o sonará exagerado. Simplemente diré que fue una tarde perfecta, después, guardaré silencio.

La felicidad se parece mucho a las tardes despreocupadas…

Una vieja máquina de vapor, una guitarra desafinada que nunca me atreví a tocar. Quizás sea éstas cosas. Noches de vino y amanecer en la selva, tal vez mis recuerdos sean más cortos que el futuro. No sé. Tal vez mi biografía sea una colección de amores inconclusos, de escapes y persecusiones. Puede ser que algo nuevo venga mañana con la lluvia.

Otra vuelta por mi casa. Tal vez, una conversación por internet.

Me trasnocho, espero la mañana. Otro cuento de Joyce. Pruebo suerte con unos versos; sé qué la poesía está aquí dentro, pero esta noche no quiere jugar. Cansado de los tangos y Sabina, mi cama me llama, pero me asusta el fantasma que la habita.

Me divierto con la idea de la felicidad. Converso con recuerdos de cosas que no han pasado. Pienso en El Futuro. Me asusta mi honestidad. Perdido en la madrugada de un miércoles sin sentido, busco una salida, una puerta o ventana. Allá voy. Unas horas más y el amanecer me llama…

Allá, en el otro lado del espejo tú duermes. Escuchaste la misma lluvia esta noche. El fantasma de tu recuerdo me desvela con caricias. Necesito papel y tinta para escribir poesía. Te necesito a ti. Cinco letras, dos palabras, un espectro en mi cama.

Me gusta andar bajo la lluvia porque el agua se entrega sin reservas. Me gusta escuchar a los insectos y las aves, esperar sobre la arena para ver estrellas fugaces. Me hace feliz caminar por las ciudades y montañas, recorrer el arte en todas sus formas. Me gustan los besos largos y las caricias en el alma, la pasión absurda que apenas me basta.

Siempre me arrojo a la madriguera del conejo para ver qué pasa.

Quiero vivir siempre sumergido en mis emociones, al borde de la locura, desgarrarme el corazón todos los días. Quiero cantar en la madrugada, mostrarle al amanecer cuánto he amado. Me gusta sorprenderme con cada hora, despertar y ver otra vez la luz de las estrellas. Quiero caminar siempre en línea recta porque la mejor manera de llegar al mismo punto es dar la vuelta. Me gusta inventar vidas y mundos, al final las fantasías son el mejor sustento.

Me echo a andar sobre mis pies o sobre ruedas. Exploro el mundo con mis sentidos o en las letras. No es mi culpa cuando avanzo poco, solamente me detengo a cada rato, víctima de la aleatoria belleza. He atravesado tantas calles sin saber a dónde me conducen. Me gusta despertar cada mañana en la misma piel sin ser el mismo. La melancolía cuando veo los pedazos de algo que quise.

El optimismo, la anarquía, los amores eternos son mis engaños favoritos.

Me gusta ver mis suelas desgastadas y el polvo en mis zapatos, saber que he visto cosas que nadie más ha visto. Me gusta el cielo sin importar su estado de ánimo, el agua cuando la bebo o cuando en ella me sumerjo. Me gusta tener prisa porque la vida es corta. Me gusta imaginar el futuro y el pasado, soñar que fui y seré, que estuve y estaré. Me gustan el café y la coca cola, más aún cuando los comparto. Me gusta hablar con todos y cualquiera, más que nada con mi gran amor y los amigos. Disfruto los enigmas de la vida, que mi mente me haga bromas y dibuje formas en las nubes. Me gustan mis viejos pantalones con sus bolsillos vacíos.

Me maravillan los trenes, los barcos, los aviones y los lóbulos occipitales. Me gustan las voces, los oídos y el aire que los entrelaza. Me gusta despertar adolorido de una larguísima caminata, sentirme agotado en la cima y ver que no me falta nada. Me gusta estar aqui y pensar en la improbabilidad de todo, la suerte y el destino son maravillosos crucigramas.

Me gusta darme cuenta que paseo por el camino que soñé de niño, despertar y acariciar la felicidad que duerme a mi lado. Traducirlo todo en poesía e inventarme una nueva fantasía. Me gusta no saber a dónde voy y cada día estar más cerca. Me gusta extrañar lo que he perdido para así recuperarlo un poco.

Me gustan los caminos y las ilusiones, vivir en cada minuto un millón de años para que la vida dure un poco… Allá voy, antorcha, daga, lira y botas. Otra vuelta al mundo con canciones y juguetes de equipaje. No me esperen ni me olviden, cualquiera de estos días los visito.

Hoy estoy muy triste… Dejaré que Nico hable por mí

I’ve been out walking
I don’t do too much talking
These days, these days.
These days I seem to think a lot
About the things that I forgot to do
And all the times I had the chance to.

I’ve stopped my rambling,
I don’t do too much gambling
These days, these days.
These days I seem to think about
How all the changes came about my ways
And I wonder if I’ll see another highway.

I had a lover,
I don’t think I’ll risk another
These days, these days.
And if I seem to be afraid
To live the life that I have made in song
It’s just that I’ve been losing so long.
La la la la la, la la.

I’ve stopped my dreaming,
I won’t do too much scheming
These days, these days.
These days I sit on corner stones
And count the time in quarter tones to ten.
Please don’t confront me with my failures,
I had not forgotten them.