Los 90’s y todo lo que sobre mí influyeron…
Hoy vi Reality Bites por milésima vez. Llevaba quizás 4 o 5 años de no verla así que fue de alguna manera refrestcante. Me sentí feliz. No deja de sorprenderme hasta que punto moldeó mi vida haber visto estas películas teniendo entre 13 y 17 años.
Cuando las vi los personajes que las protagonizaban y las historias que contaban retrataban una vida fascinante. Gente que exploraba sus sentimientos y daba sus opiniones libremente. Toda la cultura grunge que dio lugar a la idea de ser “cool” e interesante, pero al mismo tiempo intelectual y sensible. La idea de convertirme en uno de esos personajes era formidable.
Es increible cuánto el personaje de Lelaina me recuerda a Nuri, quien es (o fue, sigo sin saber) el amor de mi vida. Por supuesto yo quería ser como Troy, y esconder toda mi tristeza y desamor detrás de mi ingenio y sarcasmo. La idea de ser un intelectual despreocupado por la vida, honesto y duro, pero más que nada duro con él mismo era atractiva. Cosas que aprendí a imitar. (También me hubiera gustado ser tan guapo como Ethan Hawke… pero bueno, no siempre se gana).
Lo maravilloso del proceso es que sin darme cuenta he emulado con mi vida tantas cosas que vi en estas películas. Todavía uso frases y oraciones de ellas. Repasando algunos diálogos de Reality Bites:
Troy: “See Lainy, this is all we need. A couple of smokes, a cup of coffee, and a little bit of conversation. You and me and five bucks.”
Lelaina: Well, I know this sounds cornball but I’d like to somehow make a difference in people’s lives. -Troy: And I… I would like to buy them all a Coke.
Troy: There’s no point to any of this. It’s all just a… a random lottery of meaningless tragedy and a series of near escapes. So I take pleasure in the details. You know… a quarter-pounder with cheese, those are good, the sky about ten minutes before it starts to rain, the moment where your laughter becomes a cackle… and I sit back and I smoke my Camel Straights and I ride my own melt.
Diálogos tomados de: http://www.geocities.com/Hollywood/6327/reality.html
A lo que sigue… Chasing Amy. Kevin Smith siempre me ha entretenido, pero esta cinta en particular tuvo una influencia enorme sobre mí. Los paralelismos con mi vida son verdaderamente asombrosos.
Cuando tenía 19 años conocí a la Majo. Nuestra historia es un poco como la de la película, aunque menos conflictiva. Desde el primer día supimos que nunca nos entenderíamos tan bien con nadie, como el uno con el otro. Luego resulta que a ambos nos interesan las mujeres y terminamos todo en una hermosa amistad. Absolutamente maravilloso, el cine imita a la vida y veo una historia de mi vida antes de vivirla.
Con frecuencia hablo de estas películas, pero poca gente parece haberlas visto, al menos en esta ciudad. No conozco a nadie que haya visto Dream for an Insomniac, y muy poca gente que vio Singles. Singles me encantaba, mis bandas favoritas aparecían en ella… Eddie Vedder interpretaba a uno de los personajes, y bueno, me parece que mis amigos solteros han llegado a la fase descrita por la película. Es tan gracioso, ver y recordar y hacer analogías.

Me causa risa recordar Dream for an Insomniac por varios motivos. Entre ellos, el hecho que Jennifer Aniston hace un papel secundario. Antes de ser lanzada a la fama por la televisión, era “la mejor amiga” en esta peli. Años más tarde leí un libro de la escritora/directora de DFAI, se llamaba God Shaped Hole. En realidad no me gustó, era una historia de amor simple, lineal y perfecta. Nada que deducir en el camino. Lo único agradable del libro es como llegué a él: Estaba dando clases a Natalia, una alumna muy querida, y empecé (sin darme cuenta) a cantar “If your intentions are pure/I’m seeking a friend for the end of the world…” Con todo el entusiasmo que su bipolaridad le permitía, Natalia me preguntó: “You know that song?!” Al día siguiente llegué a su casa con una copia de Euphoria Morning, le conté que era uno de mis discos favoritos y que había sido fan de Chris Cornell desde siempre. A cambio ella me prestó el libro. Los protagonistas se conocen a través de un anuncio de periódico con frases de esa canción, Preaching the End of the World.
Ahora estoy convencido que estas no son, ni serán las mejores películas que vea en mi vida.
Tampoco puedo verlas con demasiada frecuencia. Pero las recuerdo con cariño. Sé que quedaron grabadas muy profundo en mi cerebro. Puedo recordarme desvelado viendo alguna de ellas, simplemente porque contaban las historias que yo quería vivir. Al final no eran tan malas, al menos lograban retratar lo complicado que puede ser el amor y lo dificil que puede ser la vida. Quizás de una forma idealizada, pero al final, interesante. Y bien, crecí, sin darme cuenta me convertí en uno de esos personajes que van a la cafetería, opinan, se ponen melancólicos, espontáneamente dicen frases que atrapan la atención. Personajes que viven a medio camino entre el intelecto y la vagancia. Adictos a la cafeína que se inventan poesía en cualquier lado porque tienen que aprovechar el momento para explicar que se han enamorado.
Supongo que nunca se vive como en la adolecencia. Estoy seguro que de haber visto estas películas siendo adulto me habría aburrido. Llegaron a mí en el momento preciso y se quedaron para siempre. Cosas de la vida que se vuelven parte de ti y no te das cuenta hasta que vuelves a mirarlas.