Monthly Archives: July 2008

Otra vuelta por mi imaginación. Pretendo ser yo mismo un rato. Resulta dificil reconocer ese animal en el espejo. Cubierto de ollín y cardiorroto. El animal invisible ha invadido todos los rincones de mi casa.

Se que se enamorará algún día pronto. Sé que jamás hallará motivos para volver. No pasa nada, así es la vida. Quizás yo pueda amar de nuevo en el futuro. No lo sé. Por ahora todo fluye igual, incluso mejor. La mayor parte de mis problemas han sido resueltos. Bailo bajo la lluvia y tengo más música que nunca. Paso mucho tiempo solo, trato de recordar quién soy.

Todo lo demás es nada. Ordeno mi casa, ordeno mi vida, trato en vano de ordenar mi cabeza. Al final todo se acaba. El tiempo lo arruina todo. Leo mucho libros, otros se me olvidan. A lo lejos recuerdo los días en que fui libre y feliz. No siento que quede nada hermoso en mí.

Allá voy… al océano de T.S. Eliot y Ezra Pound. Me divierto con juegos fantasía y literatura de Tolkien. Hago un poco de ejercicio, Juego con un cronopio, platico con los insectos. Recorro cuatro o cinco veces la historia de la vida en el planeta. Trato de entender por qué la gente se comporta y piensa como lo hacen. Otro día de libros e insectos (y quizás la entomología aún me pueda hacer feliz).

Aún viene a verme. Cuándo está conmigo me gusta pretender que ella no quisiera estar en otra parte. Me porto optimista, trato de ser amable, comprensivo. Fracaso en todo. Se aleja y es inexorable. Ni siquiera tendré la fuerza para despedirme con dignidad.

Otra vuelta por mi vida. Quisiera dormir para soñar.

Podría pasar horas escribiendo… Dar cada minucioso detalle sobre la belleza de esta tarde. Me temo que no podría evitar caer en frases trilladas y un tanto melosas. Creo alguna vez haber discutido la idea contemplando una estatua griega que muestra dos amantes entrelazados en un beso. ¿Cuántas veces a lo largo de la historia? ¿Cuántas parejas han repetido los mismos gestos y sentimientos? Es imposible hablar de ello y hacerle honor. Todo cuánto intente decir será muy poco o sonará exagerado. Simplemente diré que fue una tarde perfecta, después, guardaré silencio.

La felicidad se parece mucho a las tardes despreocupadas…

He aquí Ítaca de Constantin Kavafis. No tengo que decir nada, dejaré que el poema hable…

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca

debes rogar que el viaje sea largo,

lleno de peripecias, lleno de experiencias.

No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,

ni la cólera del airado Poseidón.

Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta

si tu pensamiento es elevado, si una exquisita

emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.

Los lestrigones y los cíclopes

y el feroz Poseidón no podrán encontrarte

si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,

si tu alma no los conjura ante ti.

Debes rogar que el viaje sea largo,

que sean muchos los días de verano;

que te vean arribar con gozo, alegremente,

a puertos que tú antes ignorabas.

Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,

y comprar unas bellas mercancías:

madreperlas, coral, ébano, y ámbar,

y perfumes placenteros de mil clases.

Acude a muchas ciudades del Egipto

para aprender, y aprender de quienes saben.

Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:

llegar allí, he aquí tu destino.

Mas no hagas con prisas tu camino;

mejor será que dure muchos años,

y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,

rico de cuanto habrás ganado en el camino.

No has de esperar que Ítaca te enriquezca:

Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.

Sin ellas, jamás habrías partido;

mas no tiene otra cosa que ofrecerte.

Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.

Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,

sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

Una vieja máquina de vapor, una guitarra desafinada que nunca me atreví a tocar. Quizás sea éstas cosas. Noches de vino y amanecer en la selva, tal vez mis recuerdos sean más cortos que el futuro. No sé. Tal vez mi biografía sea una colección de amores inconclusos, de escapes y persecusiones. Puede ser que algo nuevo venga mañana con la lluvia.

Otra vuelta por mi casa. Tal vez, una conversación por internet.

Me trasnocho, espero la mañana. Otro cuento de Joyce. Pruebo suerte con unos versos; sé qué la poesía está aquí dentro, pero esta noche no quiere jugar. Cansado de los tangos y Sabina, mi cama me llama, pero me asusta el fantasma que la habita.

Me divierto con la idea de la felicidad. Converso con recuerdos de cosas que no han pasado. Pienso en El Futuro. Me asusta mi honestidad. Perdido en la madrugada de un miércoles sin sentido, busco una salida, una puerta o ventana. Allá voy. Unas horas más y el amanecer me llama…

Allá, en el otro lado del espejo tú duermes. Escuchaste la misma lluvia esta noche. El fantasma de tu recuerdo me desvela con caricias. Necesito papel y tinta para escribir poesía. Te necesito a ti. Cinco letras, dos palabras, un espectro en mi cama.

Una de mis canciones favoritas. Hay días y noches en que me siento exactamente como lo describe Tom Petty. Esta madrugada me siento feliz y tranquilo, así que dejo la canción solo por compartirla…

Let me run with you tonight
I’ll take you on a moonlight ride
There’s someone I used to see
But she dont give a damn for me

But let me get to the point, let’s roll another joint
And turn the radio loud, I’m too alone to be proud
You don’t know how it feels
You don’t know how it feels to be me

People come, people go
Some grow young, some grow cold
I woke up in between
A memory and a dream

So let’s get to the point, let’s roll another joint
Let’s head on down the road
There’s somewhere I gotta go
And you don’t know how it feels
You don’t know how it feels to be me

My old man was born to rock
He’s still tryin to beat the clock
Think of me what you will
I got a little space to fill

So let’s get to the point, let’s roll another joint
Let’s head on down the road
There’s somewhere I gotta go
And you don’t know how it feels
No, you don’t know how it feels to be me

Me gusta andar bajo la lluvia porque el agua se entrega sin reservas. Me gusta escuchar a los insectos y las aves, esperar sobre la arena para ver estrellas fugaces. Me hace feliz caminar por las ciudades y montañas, recorrer el arte en todas sus formas. Me gustan los besos largos y las caricias en el alma, la pasión absurda que apenas me basta.

Siempre me arrojo a la madriguera del conejo para ver qué pasa.

Quiero vivir siempre sumergido en mis emociones, al borde de la locura, desgarrarme el corazón todos los días. Quiero cantar en la madrugada, mostrarle al amanecer cuánto he amado. Me gusta sorprenderme con cada hora, despertar y ver otra vez la luz de las estrellas. Quiero caminar siempre en línea recta porque la mejor manera de llegar al mismo punto es dar la vuelta. Me gusta inventar vidas y mundos, al final las fantasías son el mejor sustento.

Me echo a andar sobre mis pies o sobre ruedas. Exploro el mundo con mis sentidos o en las letras. No es mi culpa cuando avanzo poco, solamente me detengo a cada rato, víctima de la aleatoria belleza. He atravesado tantas calles sin saber a dónde me conducen. Me gusta despertar cada mañana en la misma piel sin ser el mismo. La melancolía cuando veo los pedazos de algo que quise.

El optimismo, la anarquía, los amores eternos son mis engaños favoritos.

Me gusta ver mis suelas desgastadas y el polvo en mis zapatos, saber que he visto cosas que nadie más ha visto. Me gusta el cielo sin importar su estado de ánimo, el agua cuando la bebo o cuando en ella me sumerjo. Me gusta tener prisa porque la vida es corta. Me gusta imaginar el futuro y el pasado, soñar que fui y seré, que estuve y estaré. Me gustan el café y la coca cola, más aún cuando los comparto. Me gusta hablar con todos y cualquiera, más que nada con mi gran amor y los amigos. Disfruto los enigmas de la vida, que mi mente me haga bromas y dibuje formas en las nubes. Me gustan mis viejos pantalones con sus bolsillos vacíos.

Me maravillan los trenes, los barcos, los aviones y los lóbulos occipitales. Me gustan las voces, los oídos y el aire que los entrelaza. Me gusta despertar adolorido de una larguísima caminata, sentirme agotado en la cima y ver que no me falta nada. Me gusta estar aqui y pensar en la improbabilidad de todo, la suerte y el destino son maravillosos crucigramas.

Me gusta darme cuenta que paseo por el camino que soñé de niño, despertar y acariciar la felicidad que duerme a mi lado. Traducirlo todo en poesía e inventarme una nueva fantasía. Me gusta no saber a dónde voy y cada día estar más cerca. Me gusta extrañar lo que he perdido para así recuperarlo un poco.

Me gustan los caminos y las ilusiones, vivir en cada minuto un millón de años para que la vida dure un poco… Allá voy, antorcha, daga, lira y botas. Otra vuelta al mundo con canciones y juguetes de equipaje. No me esperen ni me olviden, cualquiera de estos días los visito.

Los 90’s y todo lo que sobre mí influyeron… Hoy vi Reality Bites por milésima vez. Llevaba quizás 4 o 5 años de no verla así que fue de alguna manera refrestcante. Me sentí feliz. No deja de sorprenderme hasta que punto moldeó mi vida haber visto estas películas teniendo entre 13 y 17 años.

Cuando las vi los personajes que las protagonizaban y las historias que contaban retrataban una vida fascinante. Gente que exploraba sus sentimientos y daba sus opiniones libremente. Toda la cultura grunge que dio lugar a la idea de ser “cool” e interesante, pero al mismo tiempo intelectual y sensible. La idea de convertirme en uno de esos personajes era formidable.

Es increible cuánto el personaje de Lelaina me recuerda a Nuri, quien es (o fue, sigo sin saber) el amor de mi vida. Por supuesto yo quería ser como Troy, y esconder toda mi tristeza y desamor detrás de mi ingenio y sarcasmo. La idea de ser un intelectual despreocupado por la vida, honesto y duro, pero más que nada duro con él mismo era atractiva. Cosas que aprendí a imitar. (También me hubiera gustado ser tan guapo como Ethan Hawke… pero bueno, no siempre se gana).

Lo maravilloso del proceso es que sin darme cuenta he emulado con mi vida tantas cosas que vi en estas películas. Todavía uso frases y oraciones de ellas. Repasando algunos diálogos de Reality Bites:

Troy: “See Lainy, this is all we need. A couple of smokes, a cup of coffee, and a little bit of conversation. You and me and five bucks.”

Lelaina: Well, I know this sounds cornball but I’d like to somehow make a difference in people’s lives. -Troy: And I… I would like to buy them all a Coke.

Troy: There’s no point to any of this. It’s all just a… a random lottery of meaningless tragedy and a series of near escapes. So I take pleasure in the details. You know… a quarter-pounder with cheese, those are good, the sky about ten minutes before it starts to rain, the moment where your laughter becomes a cackle… and I sit back and I smoke my Camel Straights and I ride my own melt.

Diálogos tomados de: http://www.geocities.com/Hollywood/6327/reality.html

A lo que sigue… Chasing Amy. Kevin Smith siempre me ha entretenido, pero esta cinta en particular tuvo una influencia enorme sobre mí. Los paralelismos con mi vida son verdaderamente asombrosos.

Cuando tenía 19 años conocí a la Majo. Nuestra historia es un poco como la de la película, aunque menos conflictiva. Desde el primer día supimos que nunca nos entenderíamos tan bien con nadie, como el uno con el otro. Luego resulta que a ambos nos interesan las mujeres y terminamos todo en una hermosa amistad. Absolutamente maravilloso, el cine imita a la vida y veo una historia de mi vida antes de vivirla.

Con frecuencia hablo de estas películas, pero poca gente parece haberlas visto, al menos en esta ciudad. No conozco a nadie que haya visto Dream for an Insomniac, y muy poca gente que vio Singles. Singles me encantaba, mis bandas favoritas aparecían en ella… Eddie Vedder interpretaba a uno de los personajes, y bueno, me parece que mis amigos solteros han llegado a la fase descrita por la película. Es tan gracioso, ver y recordar y hacer analogías.

Me causa risa recordar Dream for an Insomniac por varios motivos. Entre ellos, el hecho que Jennifer Aniston hace un papel secundario. Antes de ser lanzada a la fama por la televisión, era “la mejor amiga” en esta peli. Años más tarde leí un libro de la escritora/directora de DFAI, se llamaba God Shaped Hole. En realidad no me gustó, era una historia de amor simple, lineal y perfecta. Nada que deducir en el camino. Lo único agradable del libro es como llegué a él: Estaba dando clases a Natalia, una alumna muy querida, y empecé (sin darme cuenta) a cantar “If your intentions are pure/I’m seeking a friend for the end of the world…” Con todo el entusiasmo que su bipolaridad le permitía, Natalia me preguntó: “You know that song?!” Al día siguiente llegué a su casa con una copia de Euphoria Morning, le conté que era uno de mis discos favoritos y que había sido fan de Chris Cornell desde siempre. A cambio ella me prestó el libro. Los protagonistas se conocen a través de un anuncio de periódico con frases de esa canción, Preaching the End of the World.

Ahora estoy convencido que estas no son, ni serán las mejores películas que vea en mi vida. Tampoco puedo verlas con demasiada frecuencia. Pero las recuerdo con cariño. Sé que quedaron grabadas muy profundo en mi cerebro. Puedo recordarme desvelado viendo alguna de ellas, simplemente porque contaban las historias que yo quería vivir. Al final no eran tan malas, al menos lograban retratar lo complicado que puede ser el amor y lo dificil que puede ser la vida. Quizás de una forma idealizada, pero al final, interesante. Y bien, crecí, sin darme cuenta me convertí en uno de esos personajes que van a la cafetería, opinan, se ponen melancólicos, espontáneamente dicen frases que atrapan la atención. Personajes que viven a medio camino entre el intelecto y la vagancia. Adictos a la cafeína que se inventan poesía en cualquier lado porque tienen que aprovechar el momento para explicar que se han enamorado.

Supongo que nunca se vive como en la adolecencia. Estoy seguro que de haber visto estas películas siendo adulto me habría aburrido. Llegaron a mí en el momento preciso y se quedaron para siempre. Cosas de la vida que se vuelven parte de ti y no te das cuenta hasta que vuelves a mirarlas.