La sutil belleza de la melancolía. El agridulce de las despedidas. La necesidad de reinventarme… una vez más. He atravezado tantas puertas, vagado por tantos caminos. Entre poesía y aves de presa he llegado a otro puerto desconocido. Los sueños siguen siendo buenos pero el idealismo me ha cansado. Me he sentido cardiorroto pero la esperanza continúa. Escucho música, leo mitología, converso con mis amigos. Eso es todo. La mitad de otro año, el fin de otra de mis muchas vidas.
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