Monthly Archives: June 2008

Hoy estoy muy triste… Dejaré que Nico hable por mí

I’ve been out walking
I don’t do too much talking
These days, these days.
These days I seem to think a lot
About the things that I forgot to do
And all the times I had the chance to.

I’ve stopped my rambling,
I don’t do too much gambling
These days, these days.
These days I seem to think about
How all the changes came about my ways
And I wonder if I’ll see another highway.

I had a lover,
I don’t think I’ll risk another
These days, these days.
And if I seem to be afraid
To live the life that I have made in song
It’s just that I’ve been losing so long.
La la la la la, la la.

I’ve stopped my dreaming,
I won’t do too much scheming
These days, these days.
These days I sit on corner stones
And count the time in quarter tones to ten.
Please don’t confront me with my failures,
I had not forgotten them.

Nadie sabe con certeza cuál es la apariencia del animal invisible. Esto se debe, evidentemente, a su cualidad de ser invisible. Únicamente puede ser descrito mediante el tacto. (se han hecho intentos de rociarlos con pintura, pero es dificil capturarlos. No se sabe de especímenes en colecciones.) Las descripciones del animal invisible son variadas y excluyentes, así que no se debe descartar la posibilidad que haya más de una especie.

Lo que se sabe a ciencia cierta del animal invisible es que se alimenta de suspiros y anida en los corazones rotos. Con frecuencia mora en las habitaciones de adolecentes y parejas infelices. Son solitarios y, al parecer, construyen su nido en el tórax del hospedero cuando éste está distraído o durmiendo.

Aunque es inofensivo a largo plazo, tener un nido de animal invisible en el pecho causa cierto malestar. Pesadez, cansancio, tristeza e incluso dolor en el pecho o estómago. El momento en que las crías abandonan el nido (y de esto el hospedero no se percata concientemente) se caracteriza por un súbito alivio y mejora de ánimo.

El animal invisible suele quedarse cerca del lugar dónde ha construido su nido. Constantemente observa al hospedero. Esta mirada puede percibirse ya que causa incomodidad. Por lo general la mirada del animal invisible evoca recuerdos que provocan suspiros. Esto para que sus crías puedan alimentarse y crezcan rápidamente. Por último, la presencia del animal invisible provoca un profundo sentimiento de soledad.

Algunos autores han propuesto que el animal invisible puede volar, ya que es asombrosamente vagil. Sin embargo es más probable que las crías se dispersen mediante miradas y abrazos. El animal invisible no cambia de hospedero a menos que este deje de brindarle alimento.

La filogenia y el centro de radiación del animal invisible son del todo desconocidas para la ciencia. Se sabe que en determinados momentos de la historia plagas de animal invisible han causado grandes daños, siendo el mejor ejemplo Europa en la época Victoriana.

Se espera que nueva tecnología y mayor esfuerzo de investigación arrojen luz sobre este elusivo y misterioso ser. Por ahora, el animal invisible sigue siendo uno de los grandes enigmas para los zoologos del mundo.

Una noche que comienza con la sutil melancolía de la lluvia y pensamientos de compañía irremplazable. Simulacros de soledad, silencios decorados con humo y la espera del sueño que no llega. De repente irrumpe en mi casa una suerte de circo… aparece una docena de personas con licor y demás.

Yo estoy allí, no termino de leer porque involuntariamente me he convertido en parte de una fiesta.

Lo de siempre: Licor y lujuria. Yo me alejo de todo el juego, nada de esto tiene sentido para mí. ¿Para qué buscar besos en labios que buscan besos en cualquier lado? ¿Para qué jugar el juego del cortejo y el triunfo o desilusión? Esto no me sirve de nada. Que juegen ellos, que estas niñas borrachas que han aparecido en mi casa se entretengan con mis amigos. Yo sólo quiero dormir un poco. Mas, ahora no hay alternativa; preparo café para despertar. Evito el alcohol barato que han traído, lo último que necesito es amanecer con el estómago destrozado.

El mismo ejercicio de todas las fiestas: Los tipos se lanzan a buscar quién les regale unos besos. Las mujeres elijen entre los candidatos. De repente me hallo fumando solo en el patio mientras todas las parejas hacen un simulacro de cariño. Entretanto, se hace tarde. Alguien se queja de algún dolor, alguien llora por despecho. Empiezo a desesperarme. Ahora quiero que todos se vayan, pero no hay opción, debo aguantar esta situación hasta la madrugada.

Son las 5:18 am, todos finalmente se han ido. No hay más que el cansancio y los vasos sucios. Una noche perdida para mí. No negaré que en los mejores momentos de la noche estuve entretenido. Pero hubiera preferido dormir. Estos días no estoy para fiestas. Necesito estar solo. Ando por allí preocupado y con una madriguera de animales invisibles en el pecho. Algunos amigos sugieren que esto debería hacerme bien, y sus intenciones son buenas, pero erroneas. Necesito tranquilidad. Me da más satisfacción leer un buen libro e incluso estudiar un poco que estar en estas reuniones. Pero al final no soy el único que vive tras esta puerta, y con frecuencia elijen mi casa como centro de reunión. Es extraño, a veces no sé estar solo y otras no sé estar acompañado.

El principio fue una noche melancólica y silenciosa. Concluyo en una madrugada con los mismos sentimientos. Ciclo terminado. Hora de dormir.

Miraba a sus ojos muy cerca. Acariciaba su rostro y su cuello. Siempre tuvo cierta manera de verme… el océano y el desierto al mismo tiempo. Como el cielo por la noche o las estrellas fugaces, pero mucho más duradero, mucho más tangible.

Pienso en ella bajo la lluvia o bajo el sol, como si todo el entorno fuera un marco para que yo la viera. Era tan natural amarla, y todo cuánto ella es parecía ajustarse perfectamente a los espacios, su nombre encajaba después de cada letra. Aprendí a soñar y respirar de ella. Nuestra libertad era una libertad más allá del mundo, más allá de las ideas; porque nos besábamos bajo la lluvia y el cielo mismo dejaba de girar. El mundo se detenía para regalarme la fotografía que siempre quise.

Se lo dije mil veces, cientos y cientos de veces le regalé las mismas cinco letras, las que nunca di a ninguna otra mujer. Por su presencia, mi vida se hizo arte, y la hice diosa en mi cama. Allí, cuando estábamos solos y ella podía ser venerada sin sentir pena, le di todo cuánto yo era.

Esta noche llueve con la misma intensidad que en las noches que pasamos junto al lago, bajo el cielo tropical. Bebiamos el uno del otro hasta consumirnos y luego todo era renacer y empezar de nuevo. El mundo era otra cosa, estábamos del otro lado del espejo y no había más que ser felices.

Ahorma mismo ella duerme y sueña. Pasa sus días, vuela, embellece el mundo, canta canciones más viejas que la tierra. Y yo sigo amándola, la guardo en una caja de fósforos que llevo siempre en el bolsillo de mi camisa. Aun abrazo su cuerpo esbelto mientras duermo en la palma de su mano. Su mirada no ha salido de mis ojos. La veo cerca y lejos, conquistando continentes, lloviendo sobre el mundo. Eso es todo, su recuerdo se convierte en la noche misma y ella sueña en otro lado.

Evaluación de la situación actual: Mi contrató de trabajo terminó, no tengo un céntimo, me rechazaron de las dos becas a las que apliqué y mi novia me dejó. Debo decir que esta es la peor época que he vivido desde mis depresiones injustificadas de adolescencia. Pero… creo que ya es momento de dejar esta taradez de sentirme mal y triste. Llevo dos semanas durmiendo 14 horas al día, desanimado, comiendo mal, y ya basta. Creo que ayer fue la noche más triste de mi vida adulta, es terrible el momento en que te das cuenta que alguien te ha dejado de amar. Ella se alejó paulatinamente durante meses, pero la esperanza de un resurgir del amor era inevitable. A veces la vi, allí cerca, ella me sonreía de una manera que me hacía volar, me acariciaba de repente, me miraba y era la misma mirada de cuando estuvo enamorada de mí. Ayer finalmente me di cuenta que ya no puedo ser nada para ella. A sus ojos soy un fracaso, dejé de ser el poeta interesante del que se enamoró. De repente me di cuenta que todo era ya irrelevante, en mi peor momento ella me dejaba como si nada. Terrible.

Esta mañana me desperté sientiéndome aplastado, con dolor de cabeza y demás. Y mientras caminaba por la casa me puse a pensar en mi situación actual. No tengo nada, absolutamente nada. Ni siquiera un amigo a quien llamar, todo esto me lo guardo. Las únicas dos personas con quienes tenía la confianza y empatía para hablar libremente de mis sentimientos se han ido lejos. Así que ni siquiera tengo quien me diga: “Tranquilo, no te preocupés, todo estará bien.” Lo único que tengo es un blog que nadie lee (Y quizás eso sea mejor) y algunos amigos (buenos amigos) que son completamente incapaces de comprender estas cosas. (Complejas relaciones de amor-odio con las mujeres no les permiten comprender cómo pude enamorarme tanto ni por qué me importa su bienestar aunque me haya dejado.)

Ahora viene la parte extraña: Recordé la esencia de mi vida. Me he reinventado tantas veces. Por supuesto, es más fácil a los 20 que a los 27 pero siempre he logrado salir adelante. No me molesta admitir que mi vida siempre ha sido un poco caótica. Y bien, lo que he descubierto es que tocar fondo brinda una libertad extraña. De repente puedo convertirme en otra persona que nunca antes fui y hacerlo bien. A lo largo de la vida he pasado por fases de todo. Empecé con la tecnología y la computación, coqueteé un rato con la idea de ser herpetólogo, luego me hice ornitólogo, luego profesor y por último entomólogo (en esto sigo trabajando un poco, al menos no estoy completamente desempleado) y claro, sigo siendo pintor y poeta y detective salvaje.

No voy a negar que la mayor parte del tiempo me siento triste y desanimado, pero esta mañana vi una luz al final del túnel. Vi las oportunidades que hay en esto. Y como consuelo de tontos, puedo decir que ya estaba harto de mi trabajo. Demasiado tiempo en el laboratorio. Y en cuanto a mi relación, si su felicidad está en otra cosa, que así sea. “Cuando el amor no es recíproco deja de ser amor.” Sabiamente me lo dijo una amiga hace años… Siempre juré que haría todo lo posible por hacerla feliz, si su felicidad es en otro lugar y con otra persona, supongo que lo último que puedo ofrecerle es dejarla en paz.

Me pregunto qué viene ahora… No puedo saberlo, pero las cosas no se ven tan mal. Pronto empezaré a estudiar de nuevo, eso siempre es bueno. Mejor que estar haciéndome el payaso todo el día. Aun estoy trabajando un poco y tengo algunas ofertas, no las mejores, pero al menos sé que no moriré de inanición. Tengo las puertas abiertas para mudarme a Europa con mi hermana cuando quiera (si algún día termino de juntar el dinero para el boleto), y en cuanto al amor… bueno, eso es más complicado. Pasará mucho tiempo antes que pueda sentirme cómodo y a gusto con una mujer, tomará aun más tiempo encontrar a alguien que se interese en este megaterio poeta con corazón de perro cazador de esperanzas. Pero no importa, también eso ayudará a enfocarme en otras cosas.

Sé que todo esto no parece más que la retórica barata de un borracho. Y sin embargo, siento un cambio en mí. Hoy por primera vez en muchos días me levanté con ganas de despertar. Nunca fui de los que se quedan tirados, incluso tras los golpes más duros. Debo recordarme a mi mismo que en estas dos semanas no dejé de atender mis (muy pocas) responsabilidades. Hoy fue el primer día en que no fingí estar de buen humor, de hecho, estuve contento casi todo el día. (La noche es más dificil, por eso estoy escribiendo como el bicho alfabético que he sido siempre.)

En fin, es la madrugada del lunes, en unas horas empezaré una nueva fase. Me he puesto la meta de conseguir un empleo esta misma semana. En esta ciudad no es dificil conseguir trabajo, en los últimos diez años siempre he tenido empleo (salvo por dos breves periodos como este). También siento que terminó mi periodo de tristeza. Ayer llegué a lo más profundo de ella, creo que la agoté por un tiempo. Ahora sólo puedo ver hacia arriba. Esta es mi situación: destrozado pero optimista. Triste, pero recuperándome y solo, pero sin aceptar una derrota. Este sufrimiento de clase media ni siquiera es buena literatura. Lo mejor será empezar un nuevo capítulo y olvidar este.

El animal invisible ha hecho un nido en mi corazón. Hoy no quiero saber de ti.

Podrías decir que toda mi vida fue un preámbulo al momento en que te vi descendendiendo las gradas. Apareciste, sonrisa y cabello negro, y algo cambió en mí. Fue como despertar por primera vez. Como reconocer lo que sin saber buscaba en todos los libros y canciones. De repente, estaba frente a mí la musa imaginaria de toda mi poesía. Sonreíste, la sonrisa que esperé toda mi vida, y por motivos que aun no comprendo del todo, te gustó hablar conmigo. Esa noche parecías inasequible. Era imposible acercarme a ti.

Desapareciste por meses. Cruzabas mi mente de cuando en cuando, pero llegué a considerarte un “pudo ser”. Y de repente, allí estabas otra vez. Y pronto conversábamos sobre dos tazas de café. Quería besarte, tenía tantas ganas de besarte y decirte que me había enamorado de ti desde el momento en que te vi. Pero tu pureza parecía inquebrantable, y yo siempre había fracasado en el amor. El miedo, el irracional miedo. Semanas después, cuando te bese por primera vez en aquel patio, supe que nuestra historia sería larga, interminable.

Enamorarme de ti me hizo conocerme a mí mismo… a veces traté de huir, todo era tan grande y yo no sabía ni quién era. Y luego me fui. Pasé meses solo en un lugar que no conocía. Fue entonces que me di cuenta, lo único por lo cual volvería sería para estar contigo.

Volví, hice todo lo posible por construir un mundo que fuera nuestro, todo lo posible. No sé si fue demasiado o muy poco, pero lo intenté. Me gustaba la pluralidad de todas las cosas: Nuestro cuarto, nuestra cama, nuestra vida. Pero tú necesitabas tiempo, como yo lo necesité en algún momento. De repente estabas lejos y yo perdido.

Ahora no sé qué nos depara el futuro. Yo dejo mi puerta abierta con la esperanza que vuelvas a dormir a mi lado. Quizás vuelva a ser el perro solitario que siempre pensé que sería. No lo sé. Lo cierto es esto: Le diste sentido a mi vida, todo lo que conozco de la belleza lo conocí en ti. Vuelvas o no, siempre serás el capítulo más hermoso de mi vida.

Con frecuencia recuerdo una madrugada hace poco menos de dos años… Tan asombroso como parezca, estaba perdido en el desierto. Nuevo México es un lugar basto y solitario. En la madrugada del segundo día, sabía con toda certeza que si no lograba volver todo acabaría. La deshidratación es algo brutal, no olvido el dolor en mi garganta, en mis riñones, y un llanto contenido para no perder más líquido. Recuerdo acostarme sobre la arena y ver el cielo. Pensé en muchas cosas, pero ya nada me ponía triste. Mis sentidos estaban repletos por la belleza del sitio. Catos en flor, cielo estrellado, aire limpio, las piedras de mil colores. Creo que si morimos en un lugar hermoso, no hace falta rememorar la vida. Ansiosamente esperé el amanecer. No soportaba más el frío. Sabía que el Sol era mi peor enemigo y mi última esperanza, sin su luz jamás encontraría un rastro.

Lo cierto es que volví. Y ahora cuento la historia de vez en cuando. Quizás en esos dos días aprendí más que acerca de mí que en todo lo que ha sucedido desde entonces. A veces me pregunto ¿Por qué será que entre todas las posibilidades la muerte es una de las que menos me asusta? No soy un suicida, no tengo religión, estoy seguro que la muerte es un final definitivo. Y sin embargo, me asusta poco. Tal vez porque soy biólogo y comprendo lo poco importante que soy como individuo. Tal vez porque sé que no hay un infierno que temer. No sé.

Como cualquier otro habitante de una ciudad violenta, arriesgo mi vida cada vez que salgo a la calle. A la gente le molestaba mi poema que empezaba con “¿Quién de nosotros no merece una bala perdida?” Por supuesto que nadie la merece, pero tampoco es al contrario. ¿Qué nos hace especilaes? ¿Qué le da valor a nuestra vida? Nada.

La gente me dice que esta es una mala actitud y que solamente podría hacerme sentir mal. Estoy en desacuerdo. Comprender lo poco que significa una vida humana, comprender lo corto que es nuestro tiempo y conjuntamente comprender lo improbable que es estar aqui me hace apreciar la vida muchísimo. Me siento tan libre, tan vivo. Tan deseoso de conocer y hacer todo, de ir a todos y cualquier lado. Me encanta la vida, el arte, el amor, y quizás todo signifique nada, pero me hace feliz. Eso es todo. Sólo quiero ser feliz. No importa que pase o cuanto dure, al final sólo quiero estar rodeado de tanta belleza que el final no me encuentre amargado.

Quisiera enviarte miles de aviones de papel con la pregunta que quisiste escuchar toda la vida. Quisiera que amarme no fuera un tipo de derrota. Ojalá quedarte te hubiera parecido una buena idea. Me quedo con mis esperanzas y un cuento de hadas al que espero darle un final feliz.

La sutil belleza de la melancolía. El agridulce de las despedidas. La necesidad de reinventarme… una vez más. He atravezado tantas puertas, vagado por tantos caminos. Entre poesía y aves de presa he llegado a otro puerto desconocido. Los sueños siguen siendo buenos pero el idealismo me ha cansado. Me he sentido cardiorroto pero la esperanza continúa. Escucho música, leo mitología, converso con mis amigos. Eso es todo. La mitad de otro año, el fin de otra de mis muchas vidas.