Como siempre, dejaré que un buen poeta hable por mí. Aqui va lay, lady, lay de Dylan.

Este poema lo leí por primera vez hace cinco o seis años. Hoy significa más que nunca. Espero que les guste tanto como a mí.

CUANDO ELLA SE VISTE Y SE VA

Cuando ella se viste,
la lenta transformación de un cuadro veo.
Cuando ella se viste mientras llueve
y queda presa en el terrible lacrimario,
destilan sangre las acacias.

Como una criatura carroliana
introduce sus piernas en las medias de cristal,
y los peces de cera crepitan:
acaba de arrojar un puñado de diamantes contra el suelo.

Se sigue vistiendo
y lenta
transfonna su cuerpo.
Su cuerpo es una nave de conquista que surca aguas de nadie;
el trauma corrosivo de la gran ciudad.

Se tambalea el cuarto bajo su paso romano,
mientras una brocha llorosa
pinta de color su indumentaria;
la tristeza del negro para su jersey,
el alegre fresa para su falda de metal.
Como un áspid el collar se enrolla a su garganta;
son siete vueltas de dolor.
Luego, las oscuras sombras de los ojos,
dibujadas con una línea de carbón
que enarca también las cejas del orgullo.
Así queda la memoria, o el olvido,
en su mirada de ultratumba.

Fuera, en la calle, ha dejado de llover.
Negros son los zapatos de largo tacón
que impulsan su figura.
Y tras la última contemplación ante el espejo
resuena la hoja de la puerta y se va.
Se va.
Se ha ido.
Por la calle traspasada de un fuerte olor a tierra y pasto,
camina.
Queda en la estancia,
entremezclado,
el delicado perfume de rabanne
y reinando en la recia mansedumbre del orden,
el aroma, inextinguible, de su ausencia.

LUIS JIMÉNEZ-CLAVERIA

Algo que escribí hace algunos años, rescatado de un blog antiquísimo.
***
De repente te das cuenta del significado del momento. Estás allí con ella, por primera vez estás haciendo el amor sin que sea por ti. Querés fijar el instante en una eternidad y nunca dejar de estar en ella. Querés ser en ella. Hay un momento de esperanza. Recordás tus días ingenuos, cuando el amor no era más que una idea. Una IDEA. Por un momento el mundo entero está quieto y en silencio.
Silencio.
Entonces, desde el fondo del mar de sábanas escuchás un eco de su voz: “Esto está mal, yo no te quiero”. (Si tan solo dijera “Yo no te amo” porque al fin amar es dificil, pero “yo no te quiero” es lo que dice)
El mundo arranca de nuevo, pesadilla cinética y sonora, todo duele y dolés en todo. El amor, el desamor y toda la basura de por medio. Te das cuenta que todo en todo el asunto tiene efluvios de tabaco y alcohol.
Dejas de estar allí.
No sos más que una idea.
Una IDEA.
Nada más.
Rodás hacia tu lado de la cama. Desde el otro cuarto escuchás a Janis, porque siempre se te olvida apagar la música, Don´t you know that you´re nothing more than a one night stand… Comprendés a Janis, y sabés que tiene razón, y te canta a ti.
Das la sesión por terminada con un chiste idiota. Ofreces hacer café y te ponés a fumar (porque te gusta pretender que eso te hace sentir mejor).
Cambias el disco.
Hacés café.
Y el espejo del pasillo
te tira la imagen
de un animal cardiorroto.

Tal vez porque pasé la mayor parte de mi adolescencia escuchando rock and roll. Tal vez porque me gustaba la literatura disidente y alternativa. Tal vez porque Cortázar criticaba a quienes escribían en papel rayado. Tal vez porque llegó a molestarme escribir en papel rayado porque “Cortázar dijo”. Las razones no importan, lo cierto es que con frecuecia me veo obligado a describirme por negativas, a dar explicaciones de por qué nunca he escuchado la música de alguna banda popular, por qué nunca me interesó ver Friends o Titanic. No ha faltado quien me diga que por no adscribirme a nada terminaré por morir solo, pero lo dudo. En realidad tengo buenos amigos y he encontrado formas de vivir perpetuamente enamorado (ocasionalmente con reciprocidad). Voy por la vida acompañado de la masa que se siente parte de nada. Vamos por la vida cantando canciones de Fito Páez y Joaquín Sabina, nos apagamos la soledad imaginada con Piazzolla y Arvo Pärt.

Cuando era niño no me molestaba ser el andasolo. Trepaba árboles, miraba hormigas, dibujaba en la arena y platicaba conmigo. En mi adolescencia me molestó por un tiempo. Quería ser aceptado, como todos, supongo. Por fortuna, mis compañeros no compartían el deseo de aceptarme, así que leía. Mucho. Para los 16 ya había dejado de buscar amor y relojeros inexistentes. Era yo frente al mundo sin más abrigo que unos poemas de Poe y unas películas de Kurosawa.

La universidad es otra historia: Reencuentros con el amor, mucha poesía, los amigos más interesantes del mundo. Muchísimo alcohol. Del barroco al jazz pasando por los tormentos del rock supuestamente “underground” (cosas que ahora me dan risa). Todo bien. Demasiadas historias de las que te forjan la vida pero nunca son buenas para las terceras personas.Y, he allí la maravilla de la vida. Toda esta vida fenomenal que he vivido desde los 18 años va en función de la gente que se define por las negativas.

Me divierto mucho. Juego porque no soy un adulto. Soy más libre y más feliz porque no tengo fe. Es fácil andar por la vida porque no soy más ni menos de lo que aparento. La tranquilidad de no estar a la moda, de no sentirme comprometido con nada. No aspiro a la riqueza y no puedo conformarme con una vida normal. No sé si soy un tonto o un payaso, pero me gusta sentir que estoy del otro lado del espejo. Tal vez aspiro a una exclusividad que, según Juarroz, no existe. Me forjé este ideal dónde ser igual era valer menos, lo sigo creyendo. Como quisiera tener lectores para saber qué piensa otra gente…

El futuro ya no es como solía ser.

Nuevamente recurro a Nico para que exprese lo que estoy sintiendo.

Now that it’s time
Now that the hour hand has landed at the end
Now that it’s real
Now that the dreams have given all they had to lend
I want to know do I stay or do I go
And maybe try another time
And do I really have a hand in my forgetting ?
Now that I’ve tried
Now that I’ve finally found that this is not the way,
Now that I turn
Now that I feel it’s time to spend the night away
I want to know do I stay or do I go
And maybe finally split the rhyme
And do I really understand the undernetting ?
Yes and the morning has me
Looking in your eyes
And seeing mine warning me
To read the signs carefully.
Now that it’s light
Now that the candle’s falling smaller in my mind
Now that it’s here
Now that I’m almost not so very far behind
I want to know do I stay or do I go
And maybe follow another sign
And do I really have a song that I can ride on ?
Now that I can
Now that it’s easy, ever easy all around.
Now that I’m here
Now that I’m falling to the sunlights and a song
I want to know do I stay or do I go
And do I have to do just one
And can I choose again if I should lose the reason ?
Yes, and the morning
Has me looking in your eyes
And seeing mine warning me
To read the signs more carefully.
Now that I smile,
Now that I’m laughing even deeper inside.
Now that I see,
Now that I finally found the one thing I denied
It’s now I know do I stay or do I go
And it is finally I decide
That I’ll be leaving
In the fairest of the seasons.

De repente, estás en todo. Te volvés parte de mi cuarto y de mi cama. Me asombro cuando no te encuentro en  los espejos. La contradicción de tus palabras y miradas. Sé que estás aqui, sé que no estás aqui. No sé si sos mía. ¿Te marcharás si más? El eterno retorno, me besas, me hablás de otros hombres. Tal vez soy yo, tal vez vos. Deambulo por tu vida como un espectro en busca de redención. No entiendo la felicidad de tenerte a medias.

Otra vuelta por mi imaginación. Pretendo ser yo mismo un rato. Resulta dificil reconocer ese animal en el espejo. Cubierto de ollín y cardiorroto. El animal invisible ha invadido todos los rincones de mi casa.

Se que se enamorará algún día pronto. Sé que jamás hallará motivos para volver. No pasa nada, así es la vida. Quizás yo pueda amar de nuevo en el futuro. No lo sé. Por ahora todo fluye igual, incluso mejor. La mayor parte de mis problemas han sido resueltos. Bailo bajo la lluvia y tengo más música que nunca. Paso mucho tiempo solo, trato de recordar quién soy.

Todo lo demás es nada. Ordeno mi casa, ordeno mi vida, trato en vano de ordenar mi cabeza. Al final todo se acaba. El tiempo lo arruina todo. Leo mucho libros, otros se me olvidan. A lo lejos recuerdo los días en que fui libre y feliz. No siento que quede nada hermoso en mí.

Allá voy… al océano de T.S. Eliot y Ezra Pound. Me divierto con juegos fantasía y literatura de Tolkien. Hago un poco de ejercicio, Juego con un cronopio, platico con los insectos. Recorro cuatro o cinco veces la historia de la vida en el planeta. Trato de entender por qué la gente se comporta y piensa como lo hacen. Otro día de libros e insectos (y quizás la entomología aún me pueda hacer feliz).

Aún viene a verme. Cuándo está conmigo me gusta pretender que ella no quisiera estar en otra parte. Me porto optimista, trato de ser amable, comprensivo. Fracaso en todo. Se aleja y es inexorable. Ni siquiera tendré la fuerza para despedirme con dignidad.

Otra vuelta por mi vida. Quisiera dormir para soñar.

Podría pasar horas escribiendo… Dar cada minucioso detalle sobre la belleza de esta tarde. Me temo que no podría evitar caer en frases trilladas y un tanto melosas. Creo alguna vez haber discutido la idea contemplando una estatua griega que muestra dos amantes entrelazados en un beso. ¿Cuántas veces a lo largo de la historia? ¿Cuántas parejas han repetido los mismos gestos y sentimientos? Es imposible hablar de ello y hacerle honor. Todo cuánto intente decir será muy poco o sonará exagerado. Simplemente diré que fue una tarde perfecta, después, guardaré silencio.

La felicidad se parece mucho a las tardes despreocupadas…

He aquí Ítaca de Constantin Kavafis. No tengo que decir nada, dejaré que el poema hable…

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca

debes rogar que el viaje sea largo,

lleno de peripecias, lleno de experiencias.

No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,

ni la cólera del airado Poseidón.

Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta

si tu pensamiento es elevado, si una exquisita

emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.

Los lestrigones y los cíclopes

y el feroz Poseidón no podrán encontrarte

si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,

si tu alma no los conjura ante ti.

Debes rogar que el viaje sea largo,

que sean muchos los días de verano;

que te vean arribar con gozo, alegremente,

a puertos que tú antes ignorabas.

Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,

y comprar unas bellas mercancías:

madreperlas, coral, ébano, y ámbar,

y perfumes placenteros de mil clases.

Acude a muchas ciudades del Egipto

para aprender, y aprender de quienes saben.

Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:

llegar allí, he aquí tu destino.

Mas no hagas con prisas tu camino;

mejor será que dure muchos años,

y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,

rico de cuanto habrás ganado en el camino.

No has de esperar que Ítaca te enriquezca:

Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.

Sin ellas, jamás habrías partido;

mas no tiene otra cosa que ofrecerte.

Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.

Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,

sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.